

Nos sorprendieron a todos y a todas con un momento que marcó el verdadero ritmo de la noche. Momento en el que se abrieron las improvisaciones para que cada uno mostrara su personalidad y expresara su mensaje. Javier, usuario de Asindown y saxofonista dejó al público con la boca abierta cuando explotó en fuego artificiales fusionándose con su instrumento.
Entre banda y banda un Dj de la Berklee aprovechó para darle el toque al evento y al mismo tiempo enseñar unas cuantas técnicas al público
La música de la inclusión, ayer nos regaló algo mucho más potente de lo esperado: el ejemplo de que el compañerismo, la dedicación y la pasión por algo son clave para romper barreras y construir proyectos en el que todos tenemos cabida


